2015 llega a su fin

Como último momento de algo que se precie, siempre va acompañado de reflexión, y las últimas horas de un año no iban a ser menos. Mi intención era hacerlo mediante un vídeo, pero no siempre todo puede ser como uno quiere, asique, en lugar de dejarlo para otra ocasión, buscar un modo en el que hacerlo me parece la mejor opción. ¿Por qué no escribirlo?

El 2015, el año que pronto despediremos, ha sido un año con muchos cambios en muchos ámbitos de mi vida, desde el laboral, al personal, pasando por muchos otros. Cada cambio, nos suscita unas emociones, que a veces son negativas, y otras tantas positivas, aunque a veces nos cueste verlo. Y son estos cambios junto con otros factores los que nos hacen ser lo que somos. Por eso, he aprendido a valorar lo que tengo, y lo que no tengo, lo que tuve y ya no tendré, pero lo que puede venir en su lugar. Apreciar las palabras, pero también los silencios.

En este año lleno de experiencias, porque no han sido pocas, hay mucha gente que ha formado parte de ellas, a veces gente que te aporta mucho, otras gente que no tanto. Pero, lo importante es aprender de todo ello. Es el aprendizaje el que nos forma, el que nos va moldeando si nosotros nos dejamos llevar, y es gracias a este, que nuestra vida avanza y no se estanca. No sabemos que pasará mañana, pero podemos hacer que nuestro hoy sea lo mejor y apreciar los buenos momentos que nos depara cada día.

Quiero dar gracias, por tanto, a todas y cada una de las personas que este año de un modo u otro han estado en mi vida, algunas seguirán estando, otras no, muchas solo estuvieron una milésima, pero cada una de ellas cuenta. Porque sin todo lo sucedido, sin eso vivido, yo no sería quien soy, y no seguiría en el intento de crecer como persona, cada vez más.

Solo me queda desearos un final de año estupendo, aunque más que un deseo, es una realidad. Incluso aquellos que no estéis pasando por una buena situación, estoy seguro de que algo tendréis con vosotros, porque si estáis, es que respiráis, y si respiráis es que tenéis un cuerpo, con sus órganos funcionando y luchando por seguir, y eso es algo que tenemos que apreciar, querer, y cuidar.

Disfrutad mucho de este 2015, aún hay tiempo para cambiar antes de empezar el nuevo año, porque no hay que limitar los nuevos propósitos a un día, tenemos 364 más para hacerlo.

Y aunque hace mucho que no os lo digo, lo de este blog, queda

entre tú y yo.

¡Sois los mejores!

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Sed felices, pero no…

Llevo tiempo queriendo volver a dedicar un espacio en el blog a escribir, a redactar, a dejarme llevar por las palabras que están dentro de mi desordenadas y que cobran sentido al dejarlas salir.

Hoy es el día. Y quiero hablaros de la felicidad. Utópica felicidad.

Siempre nos enseñan, quizá no siempre, pero si la mayoría de veces, que tenemos que ser felices, y nos dan unos cánones de felicidad que creemos que son los perfectos e ideales; nada más lejos de la realidad.

La felicidad, como tal, es utópica. Es imposible alcanzar un estado completo de felicidad, la vida es un continuo ir y venir, donde hay buenos, malos, dulces, amargos, momentos. Y, es ahí, en esos momentos, donde podemos disfrutar de la felicidad. La felicidad no es más que un estado transitorio, que debemos disfrutar cuando llega. La felicidad, puede ser simplemente el hecho de estar tomando un café, solo, o acompañado, con azúcar o sacarina, sin nada o con leche.

Día a día tenemos momentos de felicidad, que obviamos, porque tenemos en mente esa idea idealizada, ese estado de plenitud, que nunca llegaremos a alcanzar. Podemos alcanzar muchos de nuestros sueños, y aún así, no sentiremos esa continua felicidad. Soñemos, y hagamos que los sueños se cumplan, pero no nos debemos obcecar con ese fin, simplemente tenemos que disfrutar del camino, esforzarnos, pasarlo bien, sufrir, hacernos fuertes con los momentos duros y relajarnos cuando algo bueno sucede.

La felicidad, por tanto, es algo que podemos sentir continuamente y nos privamos de ello. Os propongo que hagamos un ejercicio. Hoy, o cualquier otro día, vamos a estar muy atentos a todo aquello que nos hace sentir bien. Desde levantarnos temprano sin haber puesto el despertador. Ponernos un desayuno saludable y sabroso. Disfrutar de ese café calentito, amargo, o dulce tal vez. Esa llamada que nos saca una sonrisa. Esa persona que nos encontramos por la calle y hacía tiempo que no veíamos. Simplemente dejar que el día fluya pero pararnos un segundo en aquellas cosas que nos están haciendo bien. Así os iréis dando cuenta de todos los momentos de felicidad que estamos dejando pasar, y empezaremos a cogerlos, saborearlos, guardarlos para nosotros, llenándonos así de energía positiva, fuerza, para aquellos otros momentos, que también los habrá, donde sonreír sea lo último que nos apetezca.

Ahora estoy disfrutando de un momento muy feliz. Yo, tecleando suavemente, dejando salir de dentro eso que llevo guardado, y comparto, porque compartir es vivir, y nos hace más felices a todos. Estoy sentada en la cama, gozando del calor que esta me ofrece, pero más aún la compañía de mi pequeño, mi cachorro favorito, el que lo da todo por mí, y hace que cualquier momento infeliz de la vuelta.

Sed felices, pero no busquéis la felicidad. Utópica felicidad.

 


Utópica felicidad -CC by-nd 2.5 es -Sonia Gómez Diez

Te quiero es poco, pero con ocho letras, represento un todo.

Aún recuerdo esa sonrisa permanente, esa alegría al mirarme,

yo tan pequeña,

yo tan frágil.

Aún recuerdo cómo me protegia de todo y todos, de la vida, de los peligros y de las inseguridades, ahí estaba ella,

yo tan sensible,

yo tan inocente.

Aún recuerdo cómo con una caricia todas las preocupaciones se esfumaban, pero cómo su cariño duraba cual esencia de perfume.

yo tan inquieta,

yo tan imparable.

Aún recuerdo miles de momentos junto a ella, miles de aventuras, junto a esa bella mujer, miles de alegrías y tristezas, pero con ella.

Y lo mejor, es que el recuerdo es permanente no solo porque nunca la voy a olvidar sino porque la tengo conmigo, aquí, y espero tenerla por siempre jamás, porque es ella la que me lleva de la mano en esta dura vida que a pesar de ser bonita tantos momentos malos nos trae.

Y yo, tan pequeña, frágil, sensible, inocente, pero inquieta e imparable, yo tan dura, valiente, grande, dulce… soy así gracias a ti, y no hay modo de poder devolverte todo eso que has dado por mi sin esperar nada a cambio, todo eso que sigues dando día a día, todo lo que sufres conmigo, y todo lo que aún me vas a ofrecer, porque se que lo harás, siempre has estado, estás y estarás.

No me dejes nunca,

yo siempre estaré a tu lado,

yo, tan pequeña y dulce,

tan grande y tan…

tuya.

Te quiero es poco,

pero con ocho letras,

represento un todo.

Asko maite zaitut amatxu,

beti.